El Viernes Santo recordamos y revivimos la crucifixión de Jesucristo, quien murió en la cruz por la salvación de la humanidad. Es un día de luto y penitencia.
Luego de la aprensión de Jesús en el Huerto de los Olivos, Jesús es juzgado por el Sanedrín y luego por el procurador romano, Poncio Pilato, quien lo entrega a las autoridades judías para que sea crucificado. Tras la decisión de Pilatos, Jesús fue despojado de sus ropas, golpeado y agredido con piedras. Luego le colocaron una corona de espinas y le hicieron cargar con su propia cruz hasta el Monte Gólgota (Monte Calvario), en las afueras de Jerusalén. Allí fue crucificado junto a dos ladrones y bajo un cartel que decía: “Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos”.
El Viernes Santo es el único día del año en que no se celebra la Eucaristía. El sábado santo tampoco hay misa estrictamente, pero en la tarde ya se celebra la Vigilia Pascual de la Resurrección de Jesús correspondiente al domingo.
La liturgia del Viernes Santo, sin embargo, está llena de signos. Por la tarde, las celebraciones comienzan con el Vía Crucis, seguido de la liturgia de la Pasión del Señor, la adoración a la Cruz (Tupãitû), el recuerdo de las siete últimas palabras de Jesús.
La Pasión de Jesucristo
Evangelios para la Semana Santa
San Mateo caps. 26 y 27. Resurrección cap. 28.
San Marcos caps. 14 y 15. Resurrección cap. 16.
San Lucas caps. 22 y 23. Resurrección cap. 24.
En San Juan es un poco diferente:
Última cena cap. 13, discurso de despedida caps. 14 al 16.
Oración sacerdotal cap. 17. Pasión cap. 18 y 19. Resurrección cap. 20.
Las Siete Palabras
Las siete últimas palabras pronunciadas por el Señor en la cruz.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Mujer, he ahí tu Hijo. He ahí a tu Madre.
Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?
Tengo sed.
Todo se ha cumplido.
Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu.
La meditación de la vida
Pasos para la meditación
- Dios tiene un plan para mi vida y me ayuda a realizarlo.
- Mi propia historia personal es una historia sagrada.
- La actitud de María: “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19).
- Esta meditación no se realiza espontáneamente, sino que tiene un método.
- Tiene también una duración fija, 20-30 minutos, que tiene que ser fijada con antelación.
- Se sugiere una práctica diaria o habitual para que llegue a ser un hábito saludable de vida.